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El inapropiado sentimiento de pérdida
22
sep, 2019
El sentimiento de pérdida provoca en muchas personas incomodidad y en casos más extremos un sufrimiento, a veces, innecesario.
Experimentamos conflictos internos, en parte, por ese sentimiento de pérdida. Por eso nos cuesta salir de nuestras rutinas, lo que llaman zona de confort, porque tememos perder nuestra seguridad.

Otras veces un sentimiento de pérdida “erróneo” nos causa incomodidad porque no entendemos cómo funcionan algunos procesos: si vas a un restaurante y tienes que elegir una sola opción entre varias, en muchas personas aparece esa sensación de pérdida en cuanto al resto de las opciones.

Es una pérdida falsa porque siempre vas a ganar comas lo que comas. No entendemos apropiadamente cómo funciona esa habilidad vital que es elegir. Cuando eliges una opción, las demás se cierran.

Lo que quiero destacar hoy es ese sentimiento de pérdida más profundo. El que aparece cuando algo o alguien significativo deja de estar presente entre nosotros, sea por una separación o por un fallecimiento.

¿Qué pasa en relación con la pérdida de un ser querido? No quiero transmitir contenido específico, pero quiero que sepas que hablo desde mi experiencia personal reciente.

Leía que el duelo es la experiencia de dolor, lástima, aflicción o resentimiento que se manifiesta de diferentes maneras cuando se produce la pérdida de algo o de alguien con valor significativo para ti.

También he leído sobre las etapas del duelo que se presentan como una secuencia: negación, rabia, negociación, depresión, aceptación.

No resto valor a ninguna de ellas, pero quiero hablarte sobre la aceptación que para nada es el resultado de las que la preceden.

He comprobado que muchas personas entienden la aceptación como un apaño, un punto final…una especie de rendición o resignación a la que llegas cansado de luchar contra la realidad… “está bien, así son las cosas, tendré que vivir con ello”

Eso no es aceptación, es resignación encubierta, una aceptación intelectual que no es auténtica.

Cuando aceptas de manera auténtica la vida o una relación, aceptas también de manera auténtica su posible final. Comprendes de manera profunda esa realidad existencial y se convierte en un aprendizaje vital que te permite seguir con tu desarrollo como persona.
No desaparece el dolor emocional, la aflicción, la tristeza por la ausencia…pero sí el resentimiento añadido por la pérdida.

Sólo desde ese aprendizaje entiendes que mantener en el tiempo el sentimiento de pérdida necesita de una fantasía: la obligación de que ese alguien debería seguir estando a tu lado y ya no está…pero eso no es real.

El sentimiento de pérdida es apropiado sólo en un primer momento. Mantenerlo en el tiempo es una fuente añadida e innecesaria de dolor y sufrimiento. Una vez perdido algo, no se puede seguir perdiendo.

Por ejemplo: cuando cierra un restaurante que te encantaba no mantienes ese sentido de pérdida, bueno, hay personas que sí lo mantienen. Puede que al principio lo experimentes, pero finalmente acabas aceptando que ese tipo de realidad forma parte de la vida. Ahora puedes agradecer y apreciar los momentos allí vividos.

La aceptación no debe ser el objetivo final sino transformarse en un nuevo punto de partida para añadir valor a la vida.
En el caso de un ser querido, cuando aceptas de esa manera, puedes equilibrar las cosas ampliando tu perspectiva e incluyendo la realidad de que esa persona ha formado parte real de tu vida.

Así puedes agradecerlo y más importante aún, apreciarlo. También puedes querer más al resto de personas que siguen formando parte de ella y desde ese aprendizaje vital, apreciarlos más si cabe. “Vivirlos más”.

Equilibrar es una habilidad fundamental. Cuando un asunto nos aflige o nos duele: una separación, la “pérdida” de un ser querido…focalizamos toda nuestra atención sobre eso y lo hacemos universal…es lo único que existe para nosotros en ese momento.

Cuando equilibras, permites que tu atención sea más amplia e incluyes otras cosas que siguen formando parte de tu vida, algunas neutras y otras incluso buenas…es difícil ampliar esa perspectiva si no aceptas la realidad de manera auténtica, si sigues aferrado al resentimiento por la idea ilusoria de que esa persona debería aún estar presente en tu vida…algo que genera un inapropiado y doloroso sentimiento de pérdida.   

Mi contacto +34 609 412 424 · maxi@sapiens.coach

Inspirado en metodología DBM® creada por John McWhirter.

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