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DIC, 2017

El “extraño caso” de soluciones que acabaron generando serios problemas.

El objetivo de este post es traer a un primer plano algunos de esos casos en que se priorizaron las soluciones sin, aparentemente, tener en cuenta una completa comprensión del problema.

Conociéndolos podremos comprender mejor que son dos caras de una misma moneda y que no debemos atender a cualquiera de las partes de manera aislada. De lo contrario, nos alejaremos de una correcta comprensión del todo que nos permita hacer lo oportuno para cubrir mejor nuestras necesidades.

Lo comenté en un post anterior. Los problemas en algunos casos tienen una connotación tan negativa que huimos de ellos.

Pasamos rápidamente a buscar la solución sin que hayamos dedicado el tiempo suficiente a analizar y comprender el problema.

Esto difícilmente puede conducir a resultados óptimos, pero tristemente se prima mucho en una cultura como la nuestra, que trata a toda costa de deshacerse de la incomodidad.

Se ponen de moda modelos de desarrollo enfocados en soluciones. Las empresas premian a las personas que se centran en soluciones… problema y solución van de la mano y difícilmente puedes solucionar de manera útil algo de lo que no tienes una comprensión profunda.

Como empresa y como persona si quieres avanzar hacia el futuro debes crearte los problemas adecuados y gestionarlos de manera óptima.

Un caso relevante donde la solución se acabó convirtiendo en un problema fue el uso indiscriminado del pesticida DDT para eliminar las “plagas” en el campo. Efectivo en un principio para el uso que fue concebido, se acabó convirtiendo en un problema para los ecosistemas y la salud pública.

Algo similar podríamos decir del uso de plomo en las gasolinas porque reducía de manera significativa la vibración del motor de los coches de la época. “Bueno” para la economía de las empresas dedicadas al negocio de las gasolinas, pero nefasto para el medio ambiente y la salud de los seres vivos.

Más allá de las buenas intenciones, seguro presentes en cada caso, lo que subyace es un sesgo excesivo hacia las soluciones.

Esto pudo llevar a actuar desde el desconocimiento o ignorar deliberadamente cómo funcionaban tanto los productos como los ecosistemas. En definitiva, sin crear una comprensión atinada del verdadero problema y cómo gestionarlo mejor.

A un nivel más cotidiano he conocido personas que tuvieron un hijo para solucionar sus problemas de pareja. Evidentemente los problemas continuaron porque no se hizo nada respecto al problema de la relación. El hijo acabó siendo un problema en el proceso de separación.

Los recortes indiscriminados para solucionar los problemas presupuestarios de empresas y administración durante esta crisis han traído, en algunos casos, problemas asociados a la calidad de los productos y servicios de las mismas.

En el terreno político, son muchos los ejemplos recientes de soluciones rápidas y desatinadas que han generado problemas mayores…

En el campo de la salud mental existe un sesgo evidente hacia solucionar con pastillas, problemas de falta de habilidad. Esto es algo que no sólo dificulta el desarrollo de la persona, sino que además no soluciona el problema.

El excesivo enfoque en la solución es desatinado no sólo a nivel individual si no también en el ámbito empresarial y organizacional.

Preferiría un equipo centrado en crear buenos problemas y en tener una comprensión más acertada de ellos, que no uno que vaya en pos de soluciones rápidas a expensas de la correcta comprensión del problema.

Recrear de forma precisa, certera y completa la situación problemática, puede abrir camino hacia una solución más clara y atinada.

Inspirado en metodología DBM® creada por John McWhirter.

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